La importancia de la confianza

Me imagino que no a muchas personas les importará que les cuente que, nuevamente, he sido defraudado; que por apoyar a un emprendedor en su carrera al éxito de su Startup (esa que conozco de cerca y que sé cuán difícil puede resultar) me volvieron a engañar, volví a fracasar, y lo más probable es que tampoco sea la última vez. Yo no espero mucho a cambio de la ayuda, ni siquiera que me beneficie, pero no que me perjudique a mí ni al ecosistema que estamos formando.

Que no se malentienda, independientemente de esta mala experiencia (junto a tantas anteriores) mi intención es seguir apoyando al emprendimiento, seguir siendo mentor, pero no puedo dejar de preguntarme, ¿qué pasará cuando personas como yo -que están 100% dedicadas a generar un ecosistema de emprendimiento– simplemente se quiebren y no lo sigan haciendo?. Sin ir más lejos, participé de un evento la semana pasada para apoyar al emprendimiento femenino en tecnología, y, como tantas veces, decidí sumarme y apoyar; sin embargo, tenía una sensación extraña y es que las desilusiones que he vivido en los últimos años apoyando a emprendedores han generado una merma y, simplemente, esto que me apasionaba ya no me da tanta satisfacción como lo hacía antes.

Pero, lamentablemente, sé que es una sensación con la que muchas personas vivimos a diario.

La pérdida de confianza no solo se vive a nivel del ecosistema emprendedor, ni como inversionista, sino que también a nivel país. Sin ir más lejos, hace algunos días, se supo que un constituyente mintió respecto de su salud, no solo a todo el país, sino que -aún más grave- a sus amigos y compañeros de fila, a sus electores e, incluso, a sus benefactores.
¿Qué nos pasa? ¿Por qué tantas personas nos sentimos defraudadas por el emprendedor que se aprovechó de la buena intención; el trabajador que no cumplió con sus objetivos; el jefe que se aprovechó de sus trabajadores; por el servicio que uno contrata que no era lo esperado o por el constituyente que le mintió a todo Chile durante no meses, sino que años?

¿Es que, acaso, la falta de confianza nos ha quebrado? Espero realmente que este no sea el caso.

Siempre me he sentido tremendamente orgulloso de nuestras fuerzas de orden y su incorruptibilidad. Es un atributo que destacaba frecuentemente en mis viajes al extranjero cuando me preguntaban. Y, de hecho, en abril pasado la Policía de Investigaciones (PDI) lideraba la confianza en las instituciones, según la encuesta del CEP. Hoy, menos de cinco meses después, está envuelta en un (nuevo) escándalo de corrupción.

No deja de sorprenderme cómo nos farreamos uno de los atributos más importantes para la vida en sociedad. Y es que sin confianza no puede haber cohabitación, inversiones en startups, apoyo a pymes o a ecosistemas o, simplemente, voluntad de apoyar de manera altruista (o la satisfacción que eso genera).

Reitero, ¿qué pasa si la falta de confianza de verdad nos quiebra? ¿Quién apoya a los emprendedores?, ¿Quién invertirá en Startups?, ¿Quién preferirá sus productos o servicios?. Me encanta la idea de traspasar el conocimiento adquirido, pero me gustaría poder confiar en la persona a quién se lo dé, y que este sea un impacto positivo para la sociedad.

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